Telefónica ha decidido cortar por lo sano con Hispanoamérica. Llevaba años siendo un problema para la compañía: demasiada competencia, inversiones que no daban el retorno esperado y una situación financiera que solo generaba quebraderos de cabeza. Ahora, con la venta de sus filiales en Argentina y Colombia, se asegura 1.558 millones de euros que le vendrán como agua de mayo para reducir deuda y afianzar el dividendo.
Adiós a un mercado que nunca terminó de encajar
No es la primera vez que Telefónica se deshace de activos en la región. En los últimos años ya había vendido su negocio en Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Guatemala y El Salvador. Y ahora le toca el turno a Argentina y Colombia. Entre ambos países sumaban pérdidas millonarias y, por más que la compañía intentó sacarles partido, nunca llegaron a ser lo que esperaba.
El impacto de esta salida va más allá de lo financiero. Un 28% de la plantilla de Telefónica trabaja en Hispanoamérica, y esta reestructuración marcará un antes y un después en la empresa. Menos empleados, menos mercados y, en teoría, un grupo más eficiente.
¿Y qué pasa con la cúpula directiva?
En plena reorganización, la compañía ha decidido prescindir de Chema Alonso, uno de los rostros más visibles de Telefónica en los últimos años. Su salida parece indicar que la empresa quiere dejar en segundo plano la innovación tecnológica para centrarse en números y rentabilidad. Un movimiento que puede tener sentido a corto plazo, pero que deja la duda de si Telefónica está perdiendo parte de su identidad en el camino.
Europa, el nuevo campo de batalla
Con este movimiento, Telefónica pone toda la carne en el asador en el mercado europeo. Su presidente, Marc Murtra, ya dejó claro en el Mobile World Congress que la consolidación en el sector de las telecomunicaciones es inevitable, y Telefónica quiere estar bien posicionada para cuando llegue el momento.
La gran pregunta ahora es si este ajuste será suficiente para darle a la compañía la estabilidad que lleva años buscando. El tiempo dirá si esta estrategia de reducir para crecer realmente da sus frutos.
