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La deuda pública limita políticas fiscales en 2025

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¿Sabías que para este año se está dando a conocer un reto mucho más grande para los gobiernos? Se trata de una deuda pública que deja sin respiro a las políticas fiscales en 2025. En países como Reino Unido y EE.UU, el nivel de deuda que manejan ha crecido de una manera significativa estos últimos años, y no es diferente para España. Desde el 2007, la relación deuda/PIB se ha duplicado. Es por ello, que se enfrentan tantas limitaciones. Si quieres conocer sus efectos colaterales presta mucha atención.

¿Por qué la deuda pública está en niveles tan altos?

Para empezar, no necesitamos irnos muy lejos para comprenderlo. Con ir hacia la crisis financiera del 2008, y analizarla, entendemos que marcó un punto de inflexión. Para evitar colapsos económicos, fueron muchos los países que decidieron recurrir a préstamos masivos. Por otro lado, no podemos olvidar la tan famosa y caótica pandemia del 2020 que hizo revuelo en la economía. 

El verdadero problema es la tasa de interés tan alta, que choca con la economía que no crece a ese ritmo. -Claro que devolver esa deuda se hace difícil-. El caso de España, es que tiene una deuda pública del 110% del PIB, lo que reduce el margen de maniobra. Este problema, aparte de ser de cifras, afectando las políticas fiscales en 2025, es de los ciudadanos. Ellos se ven afectados con menos inversión en servicios públicos, infraestructuras y programas sociales.

¿Qué pueden hacer los gobiernos ante el problema?

Con una deuda tan pesada, los gobiernos tienen menos oportunidad de aplicar políticas fiscales expansivas, lo que quiere decir que es menos dinero para bajar impuestos o aumentar el gasto público sin generar aún más deuda. Para España esta decisión es un poco más complicada, ya que no es fácil decidir entre priorizar la reducción de la deuda o mantener programas de gastos esenciales. Es cierto que la respuesta nunca es sencilla, pero hay más opciones. 

Algunas de ellas son mejorar la eficiencia del gasto público para que cada euro se use de la mejor manera. Además de que se habla sobre una reforma tributaria que hace que quienes más tienen, contribuyan más, y así no asfixiar a las clases medias. Sin olvidar que hay muchos sectores, como el de la digitalización y la energía renovable, que pueden generar ingresos. 

¿Cómo afecta esto a los ciudadanos?

Seamos honestos ¡sus efectos se sienten diariamente! Ya que gracias a ello el país necesita destinar más recursos a pagar intereses. Esto se traduce en menos dinero en servicios esenciales como salud, educación y ayudas sociales, además de limitar las políticas fiscales en 2025. Por ello, para este año, podría verse afectado en menos inversión pública, ajustes fiscales y más presión a los contribuyentes. Si para los gobiernos gastar más es endeudarse, lo más seguro es que suban los impuestos y reduzcan ciertos beneficios. 

“Equilibrio fiscal” es reducir la deuda sin frenar el crecimiento económico

La idea es reducir la deuda, pero no puede hacerse de manera abrupta, ya que esto puede afectar la economía y su crecimiento. Lo que los expertos proponen es un equilibrio que no es más que controlar el déficit sin desaparecer la inversión. Puede ser con la digitalización, como la inteligencia artificial, big data, blockchain, entre otros. También los sectores estratégicos y una reforma fiscal bien diseñada. Para España, Estados Unidos y Reino Unido es posible. 

Por otro lado, se puede poner en práctica un margen para revisar el gasto público, para eliminar todo aquello que sea ineficiente y hacer que los recursos sean utilizados con objetivos claros y valiosos. Además de que España cuenta con el respaldo de los fondos europeos que pueden ser la salvación. Es decir que sí es posible la solución, pero requiere de mucho trabajo.