El primer ministro francés, François Bayrou, ha dejado claro este domingo que no habrá marcha atrás en la reforma de pensiones aprobada en 2023. La idea de reducir la edad de jubilación de 64 a 62 años es, según él, inviable por la frágil situación financiera del sistema.
«Ya existe un déficit en las pensiones del sector privado», ha advertido Bayrou en una entrevista con France Inter. «Nos gustaría hacerlo, pero no producimos lo que producíamos antes, ni al nivel de nuestros vecinos«, ha añadido.
Un déficit que sigue creciendo
Los números no son alentadores. Un informe del Tribunal de Cuentas reveló que, sin cambios, el sistema de pensiones podría acumular un déficit de 15.000 millones de euros en 2035 y el doble para 2045.
Los cálculos son claros:
- Mantener la jubilación en 63 años en lugar de los 64 previstos costaría 13.000 millones de euros al año hasta 2035.
- Retrasarla hasta los 65 años permitiría aumentar los ingresos en 17.700 millones anuales.
Bayrou: «No hay una única solución»
El primer ministro insiste en que hay que buscar un equilibrio entre las pensiones del sector privado y del sector público. «El Parlamento podrá debatir cualquier propuesta, siempre y cuando no empeore las cuentas«, ha advertido.
El debate sobre las pensiones en Francia sigue siendo un tema caliente. De momento, el Gobierno parece tener claro que no hay margen para volver atrás.
