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El mito de la brecha de género: ¿una cuestión de igualdad o de imposición?

El mito de la brecha - finanzasfinanzas

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Se repite una y otra vez que si hombres y mujeres estuvieran en igualdad de condiciones en el mercado laboral, la economía crecería de manera espectacular. Closingap afirma que el PIB de España sería un 16% mayor sin brecha de género, pero ¿qué hay de cierto en esto?

El problema es que este discurso parte de la premisa de que las diferencias en el empleo entre hombres y mujeres son consecuencia de desigualdades impuestas, y no de decisiones individuales, intereses personales y características propias de cada sexo.

¿Cobran menos las mujeres por el mismo trabajo? No, y es ilegal

Se ha repetido hasta la saciedad que las mujeres ganan menos que los hombres. Pero la realidad es que a igual puesto, mismas funciones y horas trabajadas, el salario es el mismo. Cualquier empresa que pagara menos a una mujer solo por serlo estaría infringiendo la ley y se enfrentaría a sanciones graves.

¿Por qué entonces se habla de “brecha salarial”? Porque el cálculo se hace comparando salarios medios sin considerar factores clave, como:

  • Los sectores en los que trabajan hombres y mujeres. Hay más hombres en industrias mejor pagadas como tecnología, construcción o finanzas, mientras que las mujeres optan por sectores como la educación, la sanidad o el bienestar social, que tienen menor retribución.
  • La cantidad de horas trabajadas. Los hombres suelen hacer más horas extra y ocupan más puestos de alta responsabilidad, que conllevan mayores salarios.
  • Las bajas laborales. Las mujeres, por su papel en la maternidad y la conciliación, suelen pedir más permisos y reducciones de jornada.

Si de verdad existiera una brecha salarial real, ¿por qué no vemos a las empresas contratando solo mujeres para pagarles menos y ahorrar costes? No lo hacen porque la brecha salarial no es más que un mito manipulado por ciertos sectores con intereses políticos y económicos.

¿Por qué exigen paridad en puestos cómodos, pero no en trabajos duros y peligrosos?

Se insiste en que haya más mujeres en puestos de dirección, en la política, en la tecnología. Pero ¿dónde están las feministas exigiendo igualdad en trabajos sacrificados y de alto riesgo?

¿Alguien ha pedido cuotas femeninas en estos sectores?

  • Minería: Jornadas bajo tierra, en condiciones extremas y con alto riesgo de accidentes.
  • Recolección de basuras: Un empleo esencial pero con condiciones durísimas.
  • Control de plagas: Exposición continua a productos químicos y ambientes insalubres.
  • Construcción: Uno de los sectores con más accidentes laborales, con esfuerzo físico extremo.
  • Seguridad en zonas de conflicto: Empleos de alto riesgo donde la vida está en juego.

No hay manifestaciones exigiendo igualdad en estos ámbitos. ¿Por qué? Porque no interesa. Lo que realmente buscan es el acceso a los puestos mejor remunerados y con menos sacrificios, no la verdadera equidad en todos los sectores.

Menos mujeres en tecnología y ciencias: ¿discriminación o decisión propia?

Otro argumento recurrente es que hay pocas mujeres en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y que esto es un reflejo de desigualdad. Sin embargo, ¿y si simplemente las mujeres no están tan interesadas en estos sectores?

Diferentes estudios han demostrado que, cuando hombres y mujeres pueden elegir libremente su futuro laboral, ellas suelen inclinarse más por áreas relacionadas con el cuidado de las personas, la educación y la salud, mientras que los hombres prefieren carreras técnicas.

Y lo más revelador: en los países más igualitarios del mundo (Noruega, Suecia, Finlandia), hay aún menos mujeres en carreras STEM que en países con menos igualdad. ¿Cómo se explica esto? Sencillo: cuando las mujeres no tienen presiones ni barreras externas, siguen prefiriendo otras áreas.

Esto no es un problema, es simplemente una muestra de que hombres y mujeres, en términos generales, tienen intereses diferentes, y eso no es malo. Lo que es realmente negativo es imponer cuotas en sectores donde las mujeres no quieren estar solo para cumplir con un número arbitrario.

La falacia de la “paridad obligatoria”

Closingap asegura que, al ritmo actual, se tardarán 40 años en alcanzar la plena igualdad de género en el empleo. Pero la verdadera pregunta es: ¿por qué debería existir una igualdad numérica en todos los sectores?

Si una mujer quiere ser ingeniera, debe tener la posibilidad de serlo. Si prefiere ser profesora, también. Pero forzar un equilibrio de género en cada profesión no es igualdad, es manipulación.

El verdadero problema de este discurso es que se intenta vender la idea de que cualquier diferencia entre hombres y mujeres es producto de la discriminación, cuando en realidad son resultado de elecciones personales y naturales.

Si realmente se luchara por la igualdad, veríamos feministas exigiendo que haya más mujeres en minería, en seguridad privada o en la construcción. Pero como eso no es cómodo ni rentable, prefieren pelear solo por los puestos de oficina y dirección.

Es hora de dejar de asumir que las mujeres son víctimas constantes y entender que la verdadera igualdad no es imponer cuotas, sino permitir que cada persona elija libremente su camino sin presiones externas.