Los aranceles de Trump disparan la incertidumbre global y reactivan el interés por estrategias defensivas.
¿En qué consiste?
Se basa en diversificar la inversión a partes iguales entre cuatro activos que responden bien a distintos escenarios económicos:
- Oro
- Renta fija
- Renta variable
- Efectivo
No busca grandes beneficios, sino proteger el capital cuando el entorno se vuelve impredecible: crisis, inflación, deflación o crecimiento.
El oro, es el activo estrella
Con el miedo a una guerra comercial, el oro ha vuelto a ser protagonista.
En marzo superó los 3.000 dólares por onza, un récord histórico. Firmas como Candriam o Bank of America consideran que sigue siendo una de las coberturas más eficaces frente a la volatilidad.
El impulso no viene solo de la inflación. La compra masiva por parte de bancos centrales también ha sido clave en su subida.
¿Hasta dónde puede llegar?
No todo el mundo cree que este rally vaya a durar.
Solo tres firmas (Goldman Sachs, Incrementum y Julius Baer) ven probable que el oro mantenga niveles por encima de los 3.000 dólares en los próximos 12 meses.
Entre los riesgos que podrían frenar su escalada:
- Un dólar más fuerte
- Cambios en la política económica de EE. UU.
- Menores compras de oro por parte de países emergentes
¿Y el resto de activos?
Mientras el oro podría haber tocado techo, el resto de componentes de la cartera permanente sigue generando interés.El índice de deuda global Bloomberg Global Aggregate apunta a un rendimiento del 3,5%.
Los grandes índices bursátiles, como el Stoxx 600 europeo o el S&P 500, podrían ofrecer retornos cercanos al 5,7% según estimaciones basadas en el PER.
